Aprender a Cuidarme es Quererme Recuperar a mi niña/o interior

Apreder a cuidarme tiene que ver con conectarme con lo que me pasa, reconocerme en mis emociones, sensaciones, pensamientos, límites, necesidades….

Apreneder a cuidarme tiene que ver con satisfacer mis necesidades.

Aprender a cuidarme tiene que ver sobretodo con recuperar a mi niña/o interior, abrazarla/o y cuidarla/o…

Aprender a cuidarme tiene que ver en gran medida con darme cuenta del dolor y de la necesidad. Eso es quererme.

Cuando algún dolor se despierta, ya sea mental, emocional o corporal nos pone delante de la necesidad.

Crecemos con una serie de experiencias que han ido marcando nuestro cuerpo (tensiones, enfermedades…), nuestro corazón (dolores, frialdad, hipersensibilidad…) y nuestra mente (pensamientos, obsesiones…).

La manera de reaccionar a esas experiencias dolorosas es la estructura de nuestra neurosis. Así la timidez, la tristeza permanente, el hedonismo compulsivo, el miedo al rechazo, la dificultad de hablar en público, la ansiedad, la angustia, la agresividad descontrolada, la depresión… están hablando de un dolor antiguo que tienen su origen en la más temprana edad entre los 0 y los 7 años en un alto porcentaje.

¿Cómo puedo cuidarme en esos dolores?. El primer paso es hacernos conscientes de ellos y aceptarlos. Os pongo un ejemplo de que quiero decir:

  • Cuando tenía 7 años me sentía estúpida porque no era capaz de resolver los problemas matemáticos. Intentaron ayudarme de mil maneras pero yo no entendía las reglas que hacían que un numero sumado al otro se convirtiese en otro numero diferente

Cuando me comparaba con otros niños que lo hacían con facilidad, dentro de mí emergía una voz que me decía que yo estaba mal hecha, algo me faltaba. Los demás tenían algo de lo que yo carecía. Así de esa forma, fui creando una autoimagen de mi carente y aterrada. ¿Cómo iba a salir al mundo con mi tara? Al ir creciendo el miedo fue aumentando, hasta llegar al punto de quedar en silencio en actos sociales, tensando mi cuerpo, y escuchando los mensajes desvalorizantes que mi mente de niña me va lanzando.

  • Si hablas se van a dar cuenta de lo tonta que eres.

  • Nadie te mira porque saben que no tienes nada que decir

  • Lo mejor es que te calles y agaches la cabeza y así nadie se dará cuenta de que eres tonta.

Todos esos mensajes hacen que mi cuerpo se tense y me provocan mucho dolor en la espalda y una profunda tristeza en mi corazón.

Hasta aquí el ejemplo de cómo la herida original puede afectar nuestra manera de vivir la vida.

Bien, una vez aceptado el miedo y el dolor ya puedo empezar a cuidarme. Lo primero a lo que nos tenemos que abrir es a dejárnoslo sentir y respirar.

Este primer paso es casi el más difícil, ya que en muchos casos existe una gran desconexión del mundo emocional y no nos damos cuenta de qué sentimos ni de cómo estamos, provocándonos enfermedades que son la manifestación de algo que no está resuelto en nuestro interior.

En esos casos, es importante un acompañamiento terapéutico que nos ayude a hacernos conscientes de qué nos pasa y a que estamos reaccionando.

Seguramente el dejarnos sentir esa emoción, nos provoque una reacción acorde con ella : llanto, dolor, ganas de golpear, gritar… . Muchas veces no entendemos que está pasando y nos encontramos perdidos ante cómo nos sentimos. Lo mejor que puedes hacer es dejar que la expresión de la emoción salga afuera. Eso va a relajar tu musculatura y va a dar espacio a que tu energía fluya. Permitir la emoción es cuidarme. Dar espacio a mis emociones es cuidarme y cuidar a mi niña/o interior que fue herido en su vulnerabilidad es quererme.

Una vez te has dejado sentir la emoción (llanto, tristeza y miedo), puedes empezar a tomar contacto con la necesidad. La necesidad anuncia lo que te hace falta para sanar esa herida. Os pongo un ejemplo:

  • Necesito hablar de lo que me pasa. Necesito que alguien escuche mi dolor y sentir que me comprenden. También necesito un masaje y un abrazo. Necesito dejar de pensar que soy tonta y reconocer mis virtudes. Necesito que me ayuden a descubrir qué me pasa…

Cubrir mi necesidad, es cuidarme en mi mi dolor y abriendo una puerta a la resolución del problema.

Me permito darme cómo adult@ lo que necesité cuando era niñ@. La herida empieza a curarse, y poco a poco le voy a dar espacio para que se cierre y se restablezca mi forma natural de estar en la vida: libre, amorosa, creativa y sabia. Las cuatro cualidades de nuestra verdadera esencia.

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