Duelo de una relación Cuando una relación termina

Cuando una relación termina, empezamos un viaje. Un viaje hacia el oscuro terreno de lo doloroso. Es por eso que a ese proceso le llamamos “duelo”.

El duelo es en si un proceso de pérdida en tanto que se pierde alguien o algo. Esa pérdida trae consigo una tristeza. Por otro lado los procesos de duelo pueden ser también periodos de grandes aprendizajes

Sucede que un día, te levantas y es posible que tras una profunda conversación tu, la otra parte o ambas en común decidís que la relación ya no tiene sentido. Que por algún motivo lo que antes fluía entre vosotros casi sin esfuerzo, ahora parece un lastre. Os mantiene estancados en la costumbre poniendo obstáculos al libre fluir del corazón.

En ese momento, lo mejor para los dos es separarse. Es posible que haya un primer momento de negar la situación, de no querer ver lo que está pasando, de buscar maneras de reencuentro, incluso de luchar por que la ruptura no se dé, entonces estás en la fase de negación.

El Amor es libertad. Así que si esa persona no quiere estar a tu lado déjala ir. Desea que sea feliz igual que desea que tú seas feliz.

A veces nos aferramos a las personas creyendo que es lo que mantiene nuestro corazón caliente o lo que da el sentido a nuestra vida. Ahí nos hacemos dependientes: – no soy sin ti…. No es tener a esa persona lo que te da calor, es la capacidad amorosa de tu corazón lo que hace que seas una gigantesca hoguera. Ocúpate de tu corazón.

Así que lo mejor es soltar, sentir como el corazón palpita y asumir la ruptura y el proceso que te espera con confianza.

Una vez ha tenido lugar la separación, te recomiendo que te mantengas en silencio, respires y escuches el corazón…, piensa que será la única forma de acompañarte en este camino de duelo.

En ese escuchar el corazón puedes encontrar un sinfín de sensaciones: Pinchacitos como agujas, golpes de tambor, presión, a veces parece que el corazón se transforma y se hace tan grande que uno no sabe que dimensiones tiene, y otras veces se pone duro y pequeñito como una piedra. A mi me ha pasado tener la sensación de que el corazón es un globo que se está hinchando tanto que un momento u otro va a explotar y se quedará en mil pedazos. A veces no late y esta frio y otras veces bombea con fuerza transmitiendo sus mensajes a todas tus células. Pues bien todo eso que hace el corazón después de una ruptura es lo que yo llamo la expresión física del dolor y dicho sea de paso: el dolor, duele.

Lo que más me alivia a mi es llorar el dolor. Permitir que con las lágrimas el corazón vaya descargándose, ya que a veces parece que sostuviese un peso demasiado grande. El llanto hace que el músculo se relaje y así poco a poco del dolor físico y emocional vayamos dándole espacio a algo más suavecito aunque para mí más constante: la tristeza,

El dolor nos dice que la persona que ocupaba un lugar en tu corazón se ha ido, por eso a veces se dice que parece que te estén arrancando algo…así es.

La tristeza nos da el mensaje de que ese lugar en el que antes había alguien a quien amabas , ahora está vacío.

El Vacio en ocasiones es difícil de sostener. La sensación de nada en el estomago, y es ese vacío con memoria de pasado lo que nos deja tristes. En algún lugar de tu corazón has perdido algo que te hacía sentir, y cualquier pérdida provoca tristeza. Lo mejor es respirarlo y darle espacio, el vacio siempre trae algo nuevo.

¿Cómo vivir esa tristeza? Pues imagino que no hay una sola forma, yo sólo conozco algunas, pero lo mejor para tu propio proceso es darte el permiso de estar triste.

A veces desaparecen las ganas de relacionarte y hay cierta fobia social. La sensación de que estar con gente es un esfuerzo demasiado grande. Otras veces la tristeza se hace pesada y preferirás ver alguien y contarle lo que te pasa. Hablar sobre lo que te pasa es una buena manera de atravesar esta fase. A veces pasamos días, semanas, meses contando pelo por pelo cómo nos sentimos con la separación. Es sano, estás dando espacio a la asimilación. Tu proceso de duelo sigue avanzando.

En esta fase temprana del duelo, permítete estar cansado, triste, llorar… permítete cualquier síntoma que se manifieste. Mírate con cariño. Apóyate en quien te acompañe. Protégete de compañías que no te aportan. Permítete decir NO. Y cuídate mucho el corazón.

Es el momento de que respetes todo lo que te está pasando y le des la importancia que tiene.

El duelo es un proceso doloroso en sí y a la vez, o así lo siento yo. El duelo es una gran oportunidad para quererte, respetarte y cuidarte.

No te exijas, no te juzgues, no te pongas prisas. Entiéndete y siéntete digna de ser, porque si duele es porque amaste y si eres capaz de amar ese es tu gran regalo.

Te aseguro que pasará, más tarde o más temprano, y entonces, si te has permitido llorar la perdida, entonces estarás preparada para abrirte otra vez al mundo con el corazón recompuesto y con fuerza para lo que venga.

Permítete sentir en toda su amplitud y evita los mecanismos de escape (sexo, drogas, actividades constantes…)

Si te dejas sentir la perdida, notarás como la energía baja, sobretodo en las mujeres. Verás como tu mente se focaliza a buscar recuerdos, como tus movimientos se enlentecen, como tu atención hacia el mundo disminuye. Lo que apetece es recogerte en un lugar seguro y calentito.

A mi me sirve mucho el chocolate, los pequeños caprichos, las películas… en mi caso es imposible coger un libro, pero me da por escribir y escribir y escribir…. Y me lo permito.

Esas pequeñas cosas que hacen que la vida valga la pena…. en otra ocasión esto me hubiese parecido una tontería pero hoy me parece de lo más real.

Vigila lo que piensas. Yo me he dado cuenta que algunos pensamientos potencian la sensación de dolor y tristeza. Por ejemplo esos pensamientos destructivos que hacen que parezca que todo lo que viviste fue mentira.

Si puedes conservar los buenos momentos…son un alivio, por lo menos cuando se esta sufriendo mucho. Luego igual ya no los necesitas y puedes mandarlos a paseo junto con todo lo demás… y entonces estarás entrando en la siguiente fase: la rabia.

La tristeza tiene su función adaptativa en la reintegración y sirve para aumentar la cohesión con otras personas, de manera especialmente marcada con aquellas que se encuentran en la misma situación.

Al bajar la energía, cuando estamos en tristeza podemos valorar más las pequeñas cosas, aspectos que de otra manera no veríamos.

Reclamar la ayuda de otras personas es más fácil debido a que estas más en contacto con tu necesidad: – Ei! No me encuentro bien. Así mismo, sirve para apaciguar las reacciones de agresión por parte de lo de fuera.

La tristeza es una emoción de retraimiento, o retirada, en cambio la rabia es una emoción más expansiva, hacia afuera. Su función en el proceso de duelo es la de defenderte o atacar. También es una energía que contiene la fuerza necesaria para eliminar los obstáculos que impiden que hacen que no salgas de la tristeza y que generan tanta frustración. La rabia también te permitirá poner límites, decir que No a todo aquello que no quieres para ti y que te hace daño.

A mi entender la rabia es un impulso de sacar a esa persona. De quitarle espacio. Es una manera de decir:- Yo soy sin ti! Y te da la fuerza que necesitas para seguir en tu vida deshaciendo para después construir

Verás que la rabia te sube la energía y la tristeza te la baja.

Y así tristeza y rabia van bailando, debajo de tristeza viene rabia y debajo de rabia viene tristeza. Debajo de ambas, el dolor.

Cuando aparezca el dolor, estate bien atenta. Después de la desesperación, es un dolor suave y sostenido, que te anuncia que tu corazón todavía siente la herida, todavía está roto. Necesita ser escuchado y necesita tiempo para curarse y volver a abrirse.

Como verás, todas las emociones tienen una función adaptativa. Es por eso que dejártelas sentir va a hacer que tu organismo se vaya encontrando mejor y se abra poco a poco a la vida.

La última fase del duelo, es la aceptación. Mientras estas en la rabia o en la tristeza, te estás moviendo para asimilar la ruptura y salir de la relación aunque de alguna manera, todavía sigues en ella.

La aceptación es un puente mágico. Te va a llevar del dolor a la paz interior. En el proceso de aceptación te humanizas y puedes empezar a perdonarte y a perdonar.

Asumir que cometimos errores y que hicimos lo que pudimos.

La aceptación supone un proceso de conciencia y transformación. Una apertura a tu realidad más luminosa y una capacidad de estar en el presente y proyectarte en el futuro.

Os dejo un cuento que me sirve en estos procesos:

Había una vez un rey en el Lejano Oriente cuyos estados emocionales eran inestables. Cuándo estaba contento y feliz su pueblo también lo estaba, pues vibraban con la misma energía y había abundancia. Cuando estaba triste todo su pueblo también lo estaba y llegaba la escasez. El rey se dio cuenta de esto y decidió que no quería seguir así. Convocó una asamblea de sabios y el Gran Sabio le regaló un anillo con la siguiente inscripción: “Y ESTO TAMBIÉN PASARÁ”, y aconsejó al rey que lo leyera varias veces al día y siempre que quisiera equilibrar sus estados emocionales. (“Adaptación de un cuento Sufí“)

Esto también pasará

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *