La relación de pareja después de tener un hijo Tomar la oportunidad para crecer en el vínculo

Cuando una pareja piensa en tener un hijo o una hija, no tiene ni idea del cambio que les espera. La llegada de un tercer miembro, hace que la pareja tiemble y estallen los conflictos. La estructura cambia y la pareja se debe fortalecer para reconstruirse desde otro lugar, la familia

Los conflictos que va viviendo la pareja después de tener un hijo o una hija, pueden ser una gran oportunidad de aprendizaje de nosotr@s mism@s y de la persona que hemos elegido para formar una familia.

A continuación me dispongo a ir haciendo un recorrido por las diferentes etapas que atraviesa la relación de pareja desde el primer minuto en que tienen un bebe hasta los 6 años aproximadamente.

Las primeras semanas son de gran intensidad. Tras el parto, la mujer se va a ver inmersa en un periodo de cambios físicos y hormonales, el conocido Baby blues o Post parto.

Suele ser común que la recién mamá se sienta ansiosa, con un humor variable, muy cansada y posiblemente tendrá la impresión de que no es una buena madre.

A este movimiento se le suman ademas:

  • La sensación con la que muchas mujeres se quedan después de parir, esa sensación tan triste de melancolía por tener un útero vacío. Haber llevado 9 meses a tu bebé en la barriga, hace que ese vínculo sea tan mágico que te hace sentir muy especial. Ese vínculo termina tras el nacimiento y esa pérdida produce cierta tristeza.

  • La despedida del hijo imaginario, aquel bebé de revista con el que habías soñado y que al parir te das cuenta que no es para nada el tuyo.

  • La presencia inminente e imperiosa de un bebe que sólo necesita a su madre y se lleva toda la energía.

Con todo esto, la recién mamá se encuentra ante un sentimiento de desbordamiento…!!!la que me viene encima!!!

Empieza el agobio por el desconocimiento ante tantas tareas nuevas, la falta de sueño, el cansancio y entonces te das cuenta de que es totalmente imposible llevar una vida normal con tu pareja,( pareja = esa persona que todavía no sabe que tiene que hacer y no para de recibir broncas por lo mal que lo está haciendo).

La pareja en este periodo, todavía no siente el vínculo de forma tan fuerte como lo siente la madre que lo ha gestado, y eso hace que su trato resulte en ocasiones un tanto torpe o a los ojos de la madre inadecuado. Una buena herramienta para sortear la crisis en estas primeras semana es conocer los síntomas de estos primeros momentos. Esto de lo que acabo de hablarte está ocurriendo a nivel inconsciente y está actuando de forma muy intensa. Así que presta atención, respira y ten mucha paciencia…seguro que pasará

Ni que decir cabe que un nacimiento remueve tanto como una muerte. Tanto para la mamá como para el papa, ¿cómo lo debo hacer?, no siento lo que esperaba, mi vida cambió para siempre…..

En fin, que estamos en un torbellino de circunstancias.

Esa fase inicial termina cuando el bebé empieza a adquirir ciertos horarios, y rutinas de comida y descanso. Dando así “pequeños espacios para la pareja”. Es momento para aprovechar y comunicar lo que necesitas de la otra persona y lo que sientes por ella. Recordaros que os seguiis queriendo a pesar que no tengáis demasiado tiempo para daros el uno al otro

Después de estas primeras semanas podemos empezar a hablar de los cambios estructurales a los que se va a enfrentar la pareja en los próximos 6 años

  • Antes de los 18 meses

  • De los 18 meses a los tres años

  • De los 3 años a los 6 años

Antes de los 18 meses, La mamá esta en fusión con la necesidad del bebe y no puede reconocer sus necesidades, se olvida de la sexualidad (muchas cosas en mente) ya que mira más al bebe que a la pareja (distancia emocional).

El papá conecta con una cadena de sentimientos de abandono, que tiene que ver con la herida del niño abandonado que fue y que se despiertan ante la nueva situación. El papá se siente herido y si no se da cuenta este sentimiento de abandono le puede enfadar, dar celos, sentirse rechazado y le puede provocar sensaciones de rabia o de huida física y emocional del núcleo familiar.

La mamá por su parte puede entrar también en sentimientos de abandono, sentir que la pareja no esta de la forma que ella esperaba, sentirse frustrada con sus expectativas y ademas conectar también con esa herida infantil de cuando necesitaba a papá y papá no aparecía.

Por otro lado, tanto mama como papa están también en una etapa de duelo. La vida cambia por completo, los amigos a veces desaparecen, el trabajo cambia, el ocio está supeditado al nuevo ritmo, la economía se resiente…y eso habla de una perdida…perdiste la vida que tenias.

Si bien es cierto que el regalo de un hijo es tan grande que uno supera todas estas emociones de tristeza, rabia, dolor, celos…aún así es necesario tener en cuenta que esto está ocurriendo y que está afectando a la pareja por completo. Hacerse consciente de ello habla de la madurez que tenga la pareja a la hora de atravesar estos momentos.

Otro aspecto a tener en cuenta en este cambio estructural que atraviesa la pareja tiene que ver con el reparto de tareas. Quien duerme al bebe, quien cambia pañales, quien hace la comida, quien va al médico, quien trae el dinero, quien arregla la casa, quien lava la ropa, quien va al parque, quien va a la piscina, quien la lleva con los abuelos, quien compra la ropa, quien lee libros….

La expectativa suele ser que nos gustaría que el reparto fuese al 50 por ciento, la realidad al final es que no todos nos sentimos igual de capaces, o con las mismas ganas. Entonces aparecen las sobrecargas y desequilibrios que habrá que resolver de alguna manera. Llegar a acuerdos, negociar, aceptar realidades que no nos gustan, poner límites… cara a cara con tu pareja y contigo mism@. Y por si no tuviéramos suficiente ya, sumamos a este embrollo:

Las cuestiones económicas: un miembro mas, bajas maternales, sobrecarga paterna, resentimientos en la pareja porque uno de los dos renuncia a algo, envidias porque uno de los dos tiene mejor situación que el otro, competencias por quien lo hace mejor y quien ama en mayor o menor medida…

En esta fase, además la pareja empieza a cuestionarse cómo educar al hijo así entrando en una competición arriesgada.

Ante esta situación tan común lo mas conveniente es crear un espacio donde podáis comunicaros, hablar, y escuchar. En ese espacio, el objetivo debe ser el de crear acuerdos sobre la educación que queréis para vuestr@ hij@. Destapar cuáles son vuestras expectativas con respecto a la pareja y intentar reconocer los aspectos positivos que la otra persona aporta a la familia.

Y recordad sobretodo que para mantener el barco a flote es necesario que cuidemos de nosotr2s mism@s, para poder cuidar a vuestr@ hij@ y también de la pareja.

Una vez pasada está etapa inicial, entramos otra que se caracteriza sobre todo porque tiene lugar la separación emocional de la madre y el bebe. Esta etapa es la que va de los 18 meses a los 3 años.

Para que la separación se produzca, es necesario que se den estos factores:

  • Una mamá que suelte al bebe

  • Un papá que sostenga la separación de la mama y el bebe y sostenga el vínculo con el bebe.

  • Una mamá y un papá que respeten el ritmo individual su hij@

Si eso no se da, suele haber conflicto en forma de: Madres saturadas, Padres que se sienten ignorados y sin lugar en la familia, desplazados, parejas resentidas, rechazos, niños sobreprotegidos, tiranos…

Esta separación es un momento muy importante en el desarrollo infantil y indica que el niño o la niña se están preparando para salir al mundo, hacia los 3 años. Este paso se entiende que es algo que proporciona la figura paterna o la figura que esté ejerciendo la función padre.

La cooperación en la pareja va a ser un factor decisivo para que esta etapa sea más dulce, ya que las separaciones suelen ser momentos que pueden generar angustias y estrés en el núcleo familiar y requieren de una buena compenetración.

Poder atravesar esta etapa con éxito va a hacer que la siguiente sea más llevadera, la etapa de tres a 6 años.

En esta fase, mamá y papá vuelven a colocarse uno al lado del otro y su mirada se dirige al futuro del hijo/a (atención a l@s niñ@s que están en medio).El hijo/hija también debe mirar a su propio futuro y así de esta forma todo se mantiene en un equilibrio amoroso dentro del sistema.

El conflicto aparece cuando mama se mantiene apegada al hijo, o papa no mira a la pareja o el hijo está anclado a uno de los padres…. ese desorden crea malestar en la dinámica familiar y se producen crisis importantes en la pareja.

Si mamá y papá no se han cuidado, cuando se miren se sentirán como extraños.

Una recomendación es que la pareja tenga en cuenta el cuidado de tres aspectos básicos muy importantes en el vínculo:

  • Compromiso

  • Intimidad

  • Sexualidad

El compromiso es el pacto de unión que establece cada pareja. La intimidad es ese espacio de afecto y cariño que han construido juntos a través del tiempo , abrazos, caricias, miradas, rutinas… y la sexualidad además de ser un área pasional, es también una parcela imprescindible que proporciona el sentimiento de estar unidos en el camino.

Y ya que hablamos de sexualidad, vamos a dar unos consejos para cuidar y mantenerla dentro de la relación.

Aceptación: Por el momento el sexo entre vosotros va a carecer de espontaneidad, será bastante más planeado y esporádico.

Comunicación: Cultivar la comunicación acerca del deseo, habladle a la pareja sobre lo que os gustaría hacer si tuvierais tiempo.

Ver al otro: empatizar con la situación afectiva del otro.

Protección: tomar medidas para prevenir un embarazo. El miedo a quedar embarazadas puede hacer que inhibas el deseo para evitar el encuentro sexual.

Relajación: disfrutar de los momentos de intimidad sin presiones, ayuda a recuperar el deseo por la pareja.

Paciencia: a veces sufrimos por miedo a que la pareja deje de interesarse por nosotr@s en estos caso es de gran ayuda tener paciencia y dejar que todo se ponga en su sitio.

Reinventarse: es una época ideal para reinventarse. Abrazar a la pareja muy a menudo, darle un beso en la espalda, en las manos, en el cuello, mirarse con cariño, tener algún detalle, ponerse guapo o guapa, hablar de lo que os queréis y de lo que os gusta de la otra persona… son detalles que ayudan para sentiros más cerca y para abrirse al encuentro sexual.

En definitiva, la pareja debe estar atenta y tratar de comunicarse a menudo, actualizar el momento en que se encuentra cada un@, escucharse, hablar de lo que cada cuál siente, necesita y desea.

No se trata de no tener conflictos…eso es imposible. De lo que se trata es de poder gestionarlos de manera que hagan crecer el vínculo, profundicen en el sentimiento de amor hacia el otro y nos conduzcan hacia una mayor sensación de bienestar en la relación

Y seguir caminando en este proceso de crear una familia, que se construye paso a paso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *